Frotarte el rostro con una toalla y otros errores que cometes con tu piel

Te desmaquillas todas las noches, te cuidas la piel, usas crema a diario… Puede que creas que lo estás haciendo todo bien en cuanto al cuidado del rostro, pero… ¿estás segura? Quizá haya ciertos hábitos o ideas preconcebidas que estés siguiendo y que no beneficien en nada a tu cutis.

El primero de todos y en el que caemos la gran mayoría de las personas: frotar la piel con una toalla para secarla. Te parecerá lo más normal del mundo, pero frotar en exceso la piel puede causar rojeces y, a la larga, dañar la elasticidad de la piel. Sustituye la toalla por una gasa al terminar la limpieza y colócala suavemente sobre el rostro ‘alisándola’ para retirar la humedad sin restregar. Si te preocupa el desperdicio de papel, las hay reutilizables.

Maquillarse en la dirección incorrecta es otro de los principales problemas. Sí, seguro que tiendes a dibujar círculos con la brocha de maquillaje pero, de esta manera, introducirás el maquillaje demasiado dentro del poro, lo que puede obstruirlo. Mucho mejor aplicarlo de arriba a abajo y a suaves toques para que se deposite sobre la superficie.

No usar productos adecuados a tu piel. Sí, sabemos que esa crema antiedadcarísima que usa tu madre es una tentación, pero en tu cutis es posible que no esté ayudándote en absoluto, sino todo lo contrario. Comienza por encontrar la crema hidratante que te conviene según tu piel y no hagas experimentos.

Una mala alimentación puede ser incluso más dañina para tu piel que no invertir en cuidados. Según la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología), “se ha comprobado que una ingesta rica de verduras, aceite de oliva y legumbres parece proteger contra el daño actínico cutáneo, en cambio, una dieta rica en carne, productos lácteos y mantequilla parece ser perjudicial. También se ha visto que consumir mucho azúcar está asociado con presentar más arrugas”. Además, según un estudio, la alimentación podría ser responsable de hasta el 30% del envejecimiento de la piel.

No lavar lo suficiente tu funda de almohada. Sí, algo tan trivial puede estar haciendo flaco favor a tu cutis. “La funda de la almohada es donde más sustancias se acumulan, y esto puede llegar a ocasionar problemas en nuestra salud”, aseguran desde Lo Monaco. Hongos y bacterias pueden campar a sus anchas por tu almohada y provocar condiciones como el acné, por lo que no te olvides de limpiarlas a menudo.

Ahora sí, siguiendo estos hábitos, tendrás una piel de cine.