Mujeres encadenadas dentro de una van de inmigración caliente por horas pensaron que morirían

Las autoridades de inmigración encadenaron a nueve mujeres en una camioneta caliente sin ventanas durante horas, lo que provocó que lucharan por respirar. Algunas hasta se desmayaron y vomitaron, según una nueva demanda que detalla las afirmaciones de sufrimiento extremo durante un viaje de un día el año pasado.

La Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU) del Norte de California presentó la demanda el martes alegando que a las mujeres también se les negó comida y agua durante aproximadamente 12 horas durante un viaje de 24 horas en un caluroso día de verano en 2017. Ellas sufrieron lesiones físicas, complicaciones médicas y daño psicológico durante el trayecto prolongado.

“Todas las mujeres pensaron que iban a morir, que iban a experimentar su último aliento juntas en esa furgoneta”, dijo Vasudha Talla, abogada de la ACLU.

“El hedor, el calor, el llanto, los gritos; fue muy traumático para las mujeres”, dijo Talla, quien agregó que las mujeres fueron “tratadas como carga”.

La demanda, que alega un modelo de “viajes pesados y largos”, busca registros de prácticas y políticas de transporte por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La querella se produe en un momento en que la migra enfrenta un intenso escrutinio por el trato a las personas bajo su custodia.

La política de “cero tolerancia” de la administración Trump llevó a la separación de miles de niños de sus familias, con el gobierno que falló esta semana para cumplir con la fecha límite de la corte de reunir a padres e hijos inmigrantes.

Según la ACLU y los alegatos en la querella, las mujeres fueron detenidas en una instalación en Richmond, en el norte de California, cuando las despertaron en la madrugada del 17 de julio de 2017 y les dieron poca información sobre hacia dónde iban. Una de las mujeres, Floricel Liborio Ramos, detalló su experiencia en un blog y en un reclamo formal con ICE.

 

Duro trayecto

Liborio Ramos, una madre de tres hijos de 38 años, al principio pensó que ICE se estaba preparando para liberarla. Pero en su lugar, los agentes encadenaron sus muñecas y tobillos y la transportaron a ella y a otras mujeres a San Francisco, colocándolas en una habitación fría que ella describió como una “caja de hielo”, según el reclamo. Las mujeres finalmente recibieron un sándwich y una botella de agua alrededor de las 10.30 a.m. y luego fueron trasladadas a otra ciudad, Gilroy, en un autobús sin acceso a un baño, declaró.

Las mujeres fueron puestas en una camioneta que estaba oscura, sin ventanas, sin circulación o sin salidas de aire, y parecía “usada para animales”, continuó. El conductor ignoró sus gritos de socorro, incluso de una mujer que sufría de algún tipo de fobia y gritaba “desesperada”, decía el reclamo. Las mujeres con grilletes trataron de apoyarse mutuamente y se soplaron aire entre sí en un intento por mantenerse frescas, dijo Liborio Ramos, pero una de ellas comenzó a vomitar y se desmayó.

Cuando la mujer desmayada no respondió, las mujeres pensaron que podría haber muerto, pero el conductor les gritó que se callaran e ignoró sus golpes y súplicas, indica el reclamo, y agrega que estaba enviando mensajes de texto y se desvió dos veces de la carretera.

Liborio Ramos dijo que creía que todas morirían y comenzó a orar: “Pensé en no volver a ver a mis hijos, no decir adiós”.

Horas después, llegaron a Fresno y les dieron comida y agua alrededor de las 10.30 p.m. por primera vez desde la mañana, dijo Liborio Ramos, quien agregó que los agentes de ICE solo le quitaron la esposa de una de sus manos para poder comer. Para el momento en que llegaron y fueron procesadas ​​en su destino en Bakersfield, a unas 300 millas al sur de su ubicación original, había pasado un día completo, según el reclamo.

A una mujer se le negaron los medicamentos críticos contra la diabetes durante el viaje, y otra se lastimó el tobillo mientras la trasladaban, de acuerdo con los documentos presentados.

La ACLU también busca registros en G4S Secure Solutions, un contratista y compañía de seguridad privada que brinda servicios de transporte a ICE. G4S, que se ha enfrentado al escrutinio sobre su tratamiento de inmigrantes en el Reino Unido, no respondió a una investigación del periódico The Guardian.

ICE también se negó a comentar sobre el litigio. Un portavoz dijo en un correo electrónico que la agencia “proporciona condiciones seguras y humanas para todas las personas bajo nuestra custodia y se adhiere a los rigurosos estándares nacionales con respecto a la transferencia de detenidos”.

Talla dijo que la administración de Trump ha intensificado drásticamente las medidas enérgicas contra las comunidades de inmigrantes, lo que significa que probablemente ha habido un aumento en las transferencias de vehículos. Eso hizo que fuera aún más importante que los detenidos recibieran un trato humano y seguro cuando los transportaban.

“Tienen la obligación … de proporcionar a las personas un nivel básico de derechos y cuidados”, dijo, y agregó que la ACLU había recibido una serie de informes anecdóticos sobre malos tratos en vehículos y que deseaban datos concretos sobre las quejas relacionadas. “Creemos que el problema es generalizado”.