Defensores de los inmigrantes piden no dejar que ICE tenga la última palabra

En medio de la política de mano dura del Gobierno Trump para deportar a indocumentados, defensores de los derechos de los inmigrantes advierten a la comunidad que ICE no siempre tiene la última palabra y se puede plantar batalla en las cortes.

“Esta Administración quiere que no pelemos nuestros casos y que nos marchemos sin protestar, pero no podemos darnos por vencidos, tenemos que dar la pelea y sacar al ICE de las sombras”, dijo a Efe la activista Maru Mora-Villalpando, fundadora de Latino Advocacy.

Villalpando, que hace parte de la campaña nacional de protesta “Chinga La Migra”, es el vivo ejemplo de la resistencia al ICE.

A comienzos de año la activista fue puesta en proceso de deportación por el sólo hecho de estar indocumentada en el país por más de 25 años.

Aunque ICE presionó a la corte para que ordenara su deportación, un juez en Seattle (Washington) le permitió intentar ajustar su estatus por la petición de su hija, una ciudadana estadounidense que cumplirá 21 años en agosto.

“Nos sorprendió mucho que el juez me diera seis meses para que iniciara el trámite”, advierte la activista mexicana de 47 años.

La decisión del juez Brett M. Parchert en este caso iría en contra de los parámetros del fiscal general Jeff Sessions.

Víctor Nieblas, expresidente de la Asociación Americana de Abogados de Inmigración (AILA), explicó a Efe que Sessions instruyó a los jueces de inmigración para no dar extensiones a los casos. También les quitó la opción a las cortes de cerrar los casos administrativamente.

“Incluso la Junta de Apelaciones de Inmigración (BIA) también está bajo la jurisdicción de Sessions, ese es otro obstáculo”, destacó Nieblas.

El abogado asegura que los representantes legales están depositando sus esperanzas en llevar los casos hasta las cortes de apelaciones del circuito, que pertenecen a la rama judicial, y lograr determinaciones a favor de sus clientes.

Aunque la lucha se muestra cuesta arriba tanto para los inmigrantes detenidos, como aquellos que luchan en las cortes, los casos de inmigrantes que han logrado ganarle la partida a ICE se conocen cada día más y sirven para alentar la lucha.

Incluso los inmigrantes catalogados por la agencia federal como criminales pudieron salir victoriosos. Es el caso de José Luis García, de 62 años, un residente permanente desde 1988 que fue detenido en medio de un operativo de ICE en junio que dejó 162 arrestos en Los Ángeles.

Quince de los detenidos eran residentes permanentes.

Los hijos del inmigrante emprendieron una campaña para denunciar el arresto y pedir la liberación del padre de familia.

García fue puesto en la mira de las autoridades federales por una ofensa menor de violencia doméstica en 2001. Tras estar detenido más de dos semanas, el inmigrante fue liberado por orden de un juez que desechó el caso.

“No piensas que te va a pasar, pero después de esto quiero seguir en la lucha porque es muy injusto lo que están haciendo”, dijo Garcia a los medios al salir en libertad.

Maru-Villalpando cree que la presión de la comunidad está logrando dar frutos alrededor del país y que es importante que las familias afectadas se unan a las campañas de denuncia.

“Estamos escuchando de esta presión en todos los estados. Eso es lo que necesitamos, que ICE sienta que no está logrando su objetivo”, agregó.

Para el abogado de inmigración Fernando Romo, la lucha debe comenzar por los propios inmigrantes, que deben prepararse para afrontar sus casos frente a la corte.

Este sería el caso del mexicano Marco González, que junto a su esposa decidió hace más de dos años luchar por legalizarse. La pareja se amparó bajo la ley conocida como “cancelación de deportación” o de los diez años.

González, que vive en Estados Unidos desde la década de 1990, tenía una ofensa menor por conducir bajo la influencia del alcohol o drogas (DUI, por sus sigla en inglés). No obstante, decidió emprender la odisea para cancelar su deportación y poder cuidar de sus cuatro hijos, uno de ellos con una enfermedad congénita que no le permite caminar.

“Fue un riesgo que decidimos tomar con mi esposa por mis hijos, y por que ya estaba cansado de estar sin papeles”, indicó a Efe González.

Romo asegura que el porcentaje de éxito de González y su esposa bajo esta administración se había reducido notablemente. Sin embargo, la pareja logró que un juez cancelara la orden de deportación y les otorgara la residencia permanente.

“Hay que estar preparados, no pueden estar pensando que esto no me va a pesar a mí, especialmente quienes tienen récord criminal”, indicó Romo.

Maru-Villalpando coincide con los abogados y asegura que tanto los inmigrantes, como sus familias, deben estar preparados para afrontar el nuevo reto de ICE.

“No dejemos al ICE que decida, nosotros podemos tener la última palabra si estamos organizados, eso nos incluye a todos”, sentenció.