Mitos, verdades y todo lo que debes saber sobre el pan

Imposible resistir a su crujido, textura y sabor cuando cae en tus manos recién hecho. Por no hablar de su hipnótico olor. Comerlo solo ya es un placer. Un guiso no sería lo mismo si no lo tuviésemos para mojar en una buena salsa y ¿qué sería del jamón sin él? Hablamos del pan, un alimento que nos acompaña en nuestra dieta desde sus orígenes en el Neolítico. A pesar de lo integrado que está en nuestras vidas, sigue siendo un producto sobre el que existen un montón de incógnitas que vamos a despejar con la ayuda de Moncho López, experto y propietario de Levaduramadre.

-Uno de los mitos que lo rodea es que engorda, pero ¿tanto cómo pensamos?
No, lo que engorda es lo que metemos dentro: chorizo, salami, queso… De todas formas, siempre hay que consumirlo con sentido común y no pasarnos si no realizamos ejercicio o tenemos una vida sedentaria.

-Comerse la barra entera antes de comer no es lo más recomendado. La cantidad exacta al día que debemos tomar es…

150 gramos sería lo más indicado para una persona que se mantiene activa.

-Si tenemos que elegir entre pan de masa madre o común, ¿con cuál nos quedamos?

El de masa madre pesa más en el estómago, tiene más color y se digiere mejor. Además, no tiene agujeritos en la base porque va cocido en horno de suelo.

Por tanto, según el experto, el primero sería la mejor opción.

– ¿Por qué hay tanta diferencia de precio entre el de masa madre y el normal?

Por muchos motivos. Las harinas son más caras ya que casi siempre son ecológicas. También porque es un pan artesano y su elaboración es más laboriosa.

-Es bueno para nuestra salud.

Sin duda. Nos aporta carbohidratos y muy poca grasa, prácticamente nada. Los primeros nos dan energía, incluso la Organización Mundial de la Salud recomienda su consumo, por ejemplo, en los desayunos para empezar bien el día.

-Pan blanco o integral.

El pan integral, sin duda, por la fibra que contiene. Por otro lado, hay que sumarle los minerales, antioxidantes, fitoquímicos, etc, que benefician a nuestra salud. Además, el salvado ayuda con los problemas de estreñimiento y cardiovasculares, mientras que los azúcares del pan blanco van directos al torrente sanguíneo.

-Los celíacos, ¿qué alternativas tienen?

Principalmente, harinas saludables de buena calidad con gomas verdes que sirvan de aglutinante para poder panificar esa harina.

-Su calidad depende del peso y la apariencia.

Sí, cuanto más pesa en la mano, menos pesa en el estómago. Los panes buenos no son todos iguales; los de mala calidad parecen fotocopias, todos perfectos. Tampoco debe haber diferencias de color y debe crujir y tener una buena estructura en corteza.

-Hay que dar paso también a otros cereales que no son trigo. El motivo…

El trigo, que es el más utilizado, se ha procesado mucho en miles de productos y otros como espelta, maíz o el centeno están más vírgenes.

-El pan de molde no es saludable.

Totalmente porque le pedimos que se mantenga eternamente tierno, que sea barato y no le salga moho, por lo que terminan añadiéndole grasas, químicos y azúcares nada beneficiosos para nuestra salud.