7 ‘tips’ para que esta primavera tu piel brille más

Lucir una piel sana y radiante durante todo el año es el objetivo de cualquiera. Por eso es importante adaptar la rutina diaria a cada estación. Con la llevada del buen tiempo la mayor exposición a los rayos UV, los poros obstruidos por el sudor y la deshidratación son los tres pilares que más nos preocupan. La dermatóloga Rosa del Río, para Germinar te da unos sencillos consejos para que tu piel esté impecable durante los meses de calor:

  • Utiliza una crema hidratante más ligera. Cuando suben las temperaturas es importante cambiar la textura de tu crema diaria. Con el calor tu piel produce más aceite, por lo que las fórmulas más pesadas con ingredientes como el petróleo y la manteca de karité, solo obstruirán tus poros y aumentarán la producción de exceso de aceite. Si quieres que tu piel respire, opta por fórmulas más ligeras, en las que el protagonista sea el ácido hialurónico.
  • Haz del SPF tu mejor amigo. Está claro que no es el momento de que te relajes con la protección solar, por lo que una crema con un SPF de menos de 30 queda totalmente prohibida. Si, además, eliges una crema que contenga ingredientes estabilizadores de la piel, como óxido de zinc y dióxido de titanio, también te protegerá del envejecimiento prematuro. En cuanto a los filtros, “los químicos provocaban más sensibilidad y te dejaban un aspecto blanco poco estético; sin embargo, ahora son menos agresivos y también dejan un tono más natural en la piel. Los físicos, en cambio, no producen tantas alergias, por lo que son la mejor opción para pacientes con pieles sensibles. Ambos son buenos y las necesidades de cada uno serán las que determinen escoger uno u otro”, explica la doctora.
  • Duerme lo suficiente. Las cañas al caer el sol, las salidas nocturnas y la juerga al aire libre son muy tentadoras entre semana; sin embargo, si no duermes lo suficiente tu piel estará deshidratada y tendrá un aspecto más opaco. Recuerda que dormir ocho horas es importante para que las células de tu piel se renueven y rejuvenezcan. Intenta hacer que la siesta se convierta en tu ritual de belleza diario.
  • Cuida tu piel después de tomar el sol. Tras la exposición solar no vale aplicarse las cremas habituales de cara y cuerpo, sino que es muy importante usar unas específicas. “El ‘aftersun’ tiene principios activos que además de ser hidratantes, son reparadores y alivian la piel, disminuyen la inflamación, aceleran los mecanismos de reparación de la piel y ayudan a mantener el bronceado durante más tiempo”, asegura del Río. Activos como el aloe, la manzanilla y el té verde son perfectos para después del sol.
  • Añade antioxidantes a tu rutina diaria. “De cara al verano lo más importante es que te apliques un antioxidante. El más potente es la vitamina C, ya que previene la formación de radicales libres y el cáncer de piel y, además, actúa como fotoprotector solar”, advierte la experta. Eso sí, esta vitamina tiene que ir acompañada siempre de protección solar. También es aconsejable que refuerces la barrera contra la contaminación ya que lo más lógico en esta época del años es que pases más tiempo en la calle, expuesta al aire sucio.
  • No te olvides de exfoliar tu cuerpo. Al igual que modificas los cuidados faciales, debes hacer lo propio con los corporales. Como tu piel ha estado muchos meses oculta, tienes que prepararla para la llegada del sol con una buena exfoliación, que eliminará las células muertas para que consigas un moreno más uniforme. “La exfoliación más usada en esta estación es la mecánica. Recomiendo las fórmulas en aceite, que exfolian y nutren la piel a la vez”, aconseja. Escoge un ‘body milk’ en textura gel o en spray y que contenga ingredientes refrescantes.
  • Hidrátate bien también por dentro. Una vez más te repetimos la importancia de beber, al menos, ocho vasos de agua al día. Pero, si te da pereza, puedes sustituirla por aguas de sabores (añade en la jarra rodajas de limón, jengibre, naranja, manzana, frutos rojos…), infusiones, té helado (sin azúcar) o aumentar la ingesta de frutas ricas en H2O, como el melón, la sandía, las uvas y la piña. Y los alimentos ricos en omega 3, como las nueces y el salmón captan la humedad y alivian la inflamación.