El valor de una vocación

Por: Gustavo Ortiz, Esq.
Abogado de Contreras Edin & Associates

Creciendo siempre escuche la importancia de los estudios. Consistentemente escuché de mis padres, abuelos, tíos y tías la importancia de estudiar para llegar a ser alguien en la vida. Por lo cual mis padres, y particularmente mi madre, fue muy estricta con mis estudios, al grado de no tolerar calificaciones bajas o ni siquiera una calificación más baja que un 90 porciento.

No hay duda que como niño y joven esto inculco en mí no solamente el tener que estudiar duro, pero también la disciplina para hacerlo y continuar mis estudios hasta obtener una profesión que sostenga mis necesidades financieras y también mis deberes si decido tener una familia. Como adulto, y después de lograr mis estudios, reflejo en las impresiones que mis padres y familia inculcaron en mi para ahora definir qué fue lo más significante en mi logros académicos y profesionales. A pesar de todos los valores académicos que mis padres impusieron en mí y que con certitud han sido grandes factores por los cuales yo ahora soy un abogado, hubo algo que no escuché mucho al crecer y que ahora valoro más que cualquier otro principio fundado en mi al crecer, el valor de encontrar una vocación.

En estos tiempos no es suficiente recibir una educación y graduarse con un diploma para poder ejercer una carrera. Por su puesto esta es una generalización, ya que hay ciertas excepciones dependiendo en la carrera y el lugar donde esta carrera puede ser ejercida. Sin embargo, el mercado de trabajos es muy competitivo y requiere algo más del individuo que recibir un diploma y preparación que muchos buscando el mismo trabajo también han recibido. Para poder ser un candidato competitivo se requiere inteligencia, habilidad y pasión. Estos principios no se dan simplemente al estudiar, pero son dados en una persona que tiene ciertas aptitudes en una profesión, ya sea por su inteligencia y habilidad en la profesión o por la pasión que se da en ella. Esto indica que en generalmente el deseo de tener una profesión no es suficiente, y tiene que ser suplementado con el deseo de tener una vocación.

La diferencia entre una vocación y una profesión es fundamental. Una profesión es fundada en el entrenamiento y preparación junto con la habilidad para ejercerla. Una vocación no solamente requiere estos atributos, pero también pasión y gran interés en ser exitoso en los resultados demandados por ella. Esto impone que el resultado es algo de gran valor para la persona interesada, como la justicia dada al final de un juicio para un abogado, la salud de un paciente para un doctor, o el bienestar de un niño o niña par una trabajadora social. Estos resultados son los que motiven a una persona a ejercer una profesión a un nivel alto y dedicado que promueve no solamente el bienestar de las personas afectadas por el resultado, pero también de la persona que la ejerce dándole una ventaja sobre otros individuos que son parte de la profesión.

En este punto me imagino que el lector se está preguntado, ¿cuál es la importancia de todo esto? La respuesta directa es la necesidad de dirigir a niños y jóvenes hispanos a buscar y encontrar vocaciones. Especialmente, vocaciones que los destinen a causas importantes. En estos tiempos no es suficiente decirle a un niño que vaya a la escuela para graduarse, o alentarlos a que vayan a una universidad o colegio. También es importante fundar una pasión en ellos que los lleven a encontrar una vocación por la cual ellos estén dispuestos a luchar y pelear duro para ser exitosos y crear un cambio bueno en una causa buena. Esto los lleva a que ellos mismos sean sus propios propulsores y darles una meta más práctica que sobrevirá cualquier distracción impuesta en ellos durante el transcurso de sus estudios como niños y jóvenes.

Como hispano e inmigrante, yo tuve la oportunidad y la bendición de deducir mi vocación y poder lograrla, alcanzarla y vivirla, aunque esta no haya sido inculcada en mi niñez. Sin embargo, mis circunstancias me dirigieron a mi profesión, la cual yo valoro y por la cual yo devoto mi vida y pasión en hacer con éxito y dedicación, haciéndola mi vocación. Es mi gran ilusión que espero se realice en un futuro cercano de que más niños y jóvenes hispanos encuentren sus vocaciones. Dado el discurso político, es importante que nuestra gente hispana tome vocaciones para infiltrar sistemas de justicia, gobierno, medicina, y ciencias para poder lograr cambios positivos. Es de esta forma que podemos avanzar y mejorar las causas de la gente hispana en este país y en esta sociedad.

Gustavo Ortiz, Esq.
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