Ventajas de estar soltera en San Valentín

Y de repente, el amor. En cada esquina, en cada marquesina de autobús. En cada banner y en cada anuncio de la tele. Una auténtica explosión de azúcar, concentrada en estas 24 horas, que refuerza una de las líneas maestras de la sociedad actual: tener amigos y familia está bien, pero sólo con un novio podrás gozar de una vida completa. Satisfactoria y plena. Porque las cenas y los viajes son para dos; las invitaciones, con acompañante; los paquetes de vacaciones, para ti y para él, y los descuentos, de dos por uno. Mensaje captado: fúndete con alguien o terminarás rodeada de gatos. Triste y sola, incompleta. Porque no puedes ser feliz si no tienes pareja. Y por si lo habías olvidado, San Valentín te lo recuerda.

Aunque, un momento… ¿tan cruda es la realidad? La ciencia dice que de eso, nada.

“La soltería buscada o aceptada no sólo no es un situación negativa, sino que es el estado más propicio para la persona”, afirma Raul Patillo, psicólogo especializado en terapias de pareja, que añade: “Se nos ha educado en un modelo basado en la necesidad de tener pareja e hijos, pero este es sólo un modo de vida entre muchos”. El experto sostiene que cuando compartimos el espacio únicamente con nosotros mismos somos capaces de “adecuarlo perfectamente a nuestra necesidades con el único límite de nuestras capacidades”. Por eso, anima a no tener miedo a la soledad y a entenderla como un espacio íntimo de crecimiento. Y sus palabras están avaladas, además, por docenas de estudios científicos que plasman más ventajas derivadas de no tener pareja. Aquí tienes unos cuantos:

Serás más sociable

Porque tendrás tiempo para ello. Vivir en pareja conlleva dedicar gran parte de tus espacios libres a ella, a planes conjuntos, a salidas ‘para dos’. Numerosos estudios han demostrado que no compartir tus rutinas con otras personas lleva a la persona, como ser social que es, a relacionarse más con su entorno.

Está demostrado –por la organización The Better Sleep Council– que las personas que no comparten su cama descansan mucho mejor. La razón es simple: evitas los movimientos ajenos, sus ronquidos esporádicos, sus ruiditos. Y te permites, aún sin ser demasiado consciente, dormir con mayor libertad, sin tener en cuenta a nadie que no seas tú.