Las noticias falsas son la enfermedad de Facebook

El debate sobre el papel que las redes sociales han jugado en la amplificación de noticias falsas y el efecto nocivo que estas pueden haber tenido sobre procesos electorales alcanzó esta semana nuevos niveles de intensidad con opiniones dentro y fuera de Silicon Valley cuestionando si, en el proceso de conectar a millones de usuarios, empresas como Facebook, Twitter y Google han terminado por convertirse en una amenaza para la democracia.

En un inusual ‘mea culpa’, Samidh Chakrabarti, la responsable de producto de colaboración cívica de Facebook, admitió en un comunicado que la red social más usada del planeta ha sido utilizada de formas imprevistas con “repercusiones sociales que nunca se anticiparon”. Entre ellas: los discursos de odio, episodios de acoso y la hoy innegable injerencia rusa mediante la difusión de noticias falsas durante procesos electorales clave, como en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Katie Harbath, quien dirige el equipo de Facebook que entabla relaciones con gobiernos de todo el mundo escribió: “Desde la Primavera Árabe hasta elecciones contundentes en todo el mundo, las redes sociales parecían algo positivo”, pero “la última campaña presidencial en Estados Unidos cambió eso, con una interferencia extranjera que Facebook debería haber identificado con más rapidez, hasta el surgimiento de las ‘noticias falsas’ y las cámaras de eco”.

Ninguna de las dos fue una reacción casual. La presión sobre Facebook y otras redes aumenta día a día, especialmente desde Europa, donde el tema del impacto de las noticias falsas se toma muy en serio. El presidente de Francia Emmanuel Macron, anunció una ley para controlar, limitar y castigar su propagación en internet durante el periodo electoral. “Vamos a hacer evolucionar nuestro aparato jurídico para proteger la vida democrática de las noticias falsas”, puntualizó.

Alemania acaba de comenzar a aplicar la ley más estricta de Europa destinada a frenar el discurso de odio y las noticias falsas en las redes sociales, y amenaza con multar a empresas como Facebook, Twitter y YouTube (propiedad de Google) con hasta 50 millones de euros si se niegan a eliminar publicaciones ilegales.

También a opinado el Papa Francisco a través de un escrito titulado las noticias falsas y periodismo de paz, el pontífice se remontó al Jardín del Edén para ilustrar lo que llamó la ‘lógica de la serpiente’. Eva fue engañada, recordó, por una serpiente que comenzó “con una afirmación verdadera, pero solo en parte”. El efecto de esta falsedad, dijo el Papa, la llevó a “desoír la recomendación paternal de Dios”.

Como si la comparación con el Diablo no fuera suficientemente tajante, George Soros subió las apuestas. Durante la reciente cumbre del Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, el millonario de origen húngaro comparó a las plataformas de internet con compañías de juegos de azar que, señaló, “podrían estar perjudicando permanentemente la atención humana”. Soros subrayó que le preocupa que algunas compañías de medios sociales y tecnología puedan caer en “matrimonios no santos” con regímenes cuestionables, para crear una “red de control totalitario”. Tras lo cual clamó por impuestos y controles contra ellas.

El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, dijo hace poco que su “meta personal” en este 2018 es “arreglar” la red social.

La compañía de Facebook desde el año pasado ha venido anunciando medidas entre las que se encuentran la asociación con grandes organizaciones internacionales para hacer seguimiento a las publicaciones denunciadas o el uso de una amplia gama de recursos, desde miles de revisores humanos hasta técnicas de inteligencia artificial para identificar comportamientos irregulares.