Nuevo Toyota C-HR. Sentimientos encontrados.

Por: Roger Rivero

La familia de los SUV y Crossovers tiene un nuevo cómplice. Se llama C-HR, y llega bajo el sello de Toyota. Es un subcompacto de estilo futurista, que pretende atraer a gente joven, parejas de vida urbana o gente soltera, que quizás compre un auto por primera vez y busquen un diseño atractivo, eficiencia de combustible, confiabilidad y prestaciones tecnológicas.

El C-HR trata de sobresalir con un diseño peliagudo, pero en honor a la verdad, su propia concepción le provee algunas carencias que le hacen perder atractivo, y contradictoriamente, ganar puntaje en otras áreas. El C-HR comparte la suerte del Toyota Corolla iM, Toyota 86 y el Yaris iA, autos que fueron concebidos para existir bajo otro nombre, el de Scion.

Toyota descontinuó a Scion en el 2016, convirtiendo la existencia de estos modelos a Toyota, incluyendo el nuevo C-HR. Quizás por esto, una de las mayores virtudes de este SUV sub-compacto sea su manejo. A pesar del comportamiento endeble del motor, el chasis del C-HR merece mérito. La calidad de manejo y el aislamiento de baches he imperfecciones en la carretera, son mucho mejores de lo que cabría esperar de un Crossover pequeño. En este sentido, el C-HR se comporta como un automóvil de mayor tamaño. También es razonablemente ágil en las curvas, aunque la dirección eléctrica transmite poca retroalimentación. Esta comodidad en la marcha, se logra gracias en parte a la nueva plataforma sobre la que esta construido, llamada Toyota New Global Architecture. Es la plataforma modular de un solo cuerpo, que a comenzado a introducir el fabricante.

Lamentablemente, el buen comportamiento en la carretera no es acompañado por una aceleración adecuada. Este quizás sea uno de los puntos mas flacos del C-HR. Con un motor de 2 litros y cuatro cilindros que genera 144 caballos, no espere aquí una aceleración enérgica. Rebasar en la autopista a otros autos va a requerir de cierta paciencia. Remontando elevaciones pronunciadas puedes reconocer cada uno de esos 144 caballos luchando, a “brazo partido”, sin recibir mucha ayuda de la transmisión CVT.

Colocarlo en modo de manejo deportivo o “Sport Mode” tampoco es consuelo. Se mantienen las revoluciones del motor más altas para mejorar la aceleración, pero lastimosamente junto al “zumbido” de la transmisión, el efecto resultante es un clamor misericordioso parecido al quejido de un gato cuando le pisan la cola, algo que es bastante común en autos de poca potencia, y que, por momentos, te recuerda que no hay pecado en conducir sosegadamente.

Uno de los mayores atractivos del C-RV es la plétora de prestaciones que encontrará de forma estándar. Todos los C-HR -y no solo los modelos Premium- obtienen la mayoría de las tecnologías actuales del sistema de seguridad activo, incluyendo advertencia de colisión frontal con detección de peatones, frenado automático de emergencia, advertencia de salida de carril con asistencia de dirección, control de crucero adaptativo y luces altas automáticas.

Si desea el monitor de puntos ciegos con alerta trasera de tráfico cruzado, necesitará la versión C-HR Premium, a la que también agregan asientos delanteros con calefacción. La visibilidad de punto ciego es bastante pobre en C-HR, debido a la línea ascendente de las ventanas traseras, que, unido a pilares de techo bajos y gruesos, hacen que la visibilidad a los laterales este algo comprometida.

El diseño interior del C-HR es atrayente. Muy centrado en el conductor, la comodidad de los asientos delanteros esta fuera de cuestionamiento. En la parte posterior, la situación es algo diferente. No hay mucho espacio para los viajeros de la segunda fila, y si alguno de los asientos delanteros es deslizado ligeramente hacia detrás, el espacio para las piernas se reduce drásticamente.

A pesar de usar plásticos duros en varios lugares, los diseñadores han incorporado vestiduras y adornos en forma de diamante que incluso se replican en el techo, ofreciendo un terminado interior agradable y de apariencia incluso de un auto mas caro.

En el frente tecnológico, a pesar de la abundancia de prestaciones activas de seguridad, la carencia de conectividad con teléfonos inteligentes es un escollo, sobre el cual posiblemente mucha gente joven no este dispuesta a saltar. Lamentablemente Apple CarPlay y Android Auto no están disponibles en el C-HR, ni en otros modelos de Toyota o Lexus. Son de los pocos fabricantes que no han querido abrirle las puertas a Google y Apple, y esta, es una realidad con escasas perspectivas de resolución a corto plazo.

Toyota lo hace fácil a la hora de elegir un C-HR. Hay dos acabados disponibles. XLE con precio inicial de $22,500, y XLE Premium, que comienza en los $24,350. El primero viene de serie con tapicería de tela, volante forrado en cuero, espejos laterales eléctricos y con calefacción. Cámara retrovisora, espejo retrovisor con atenuación automática, climatizador automático de doble zona, pantalla táctil de 7 pulgadas, radio HD, un puerto USB, Bluetooth y reconocimiento de voz. También es estándar la suite de seguridad “Toyota Safety Sense”, que mencionamos arriba.

Los casi $2,000 dólares adicionales por el modelo Premium son justificables, al agregar solo monitoreo de punto ciego, alerta de trafico cruzando en la parte posterior, asientos con calefacción, y asiento ajustable eléctricamente para el conductor.

El 2018 Toyota C-HR es un auto con contradicciones. Quiere atraer a la gente joven con un estilo futurístico, pero carece de integración con teléfonos inteligentes. Su manejo es compuesto y hasta algo deportivo, pero su marcha es lenta y desanimada. Las posibilidades de llevarlo de excursión son limitadas, al no poseer tracción en todas las ruedas -AWD- pero como guerrero de ciudad, daría buena batalla.

Hay que perdonarle algunas imperfecciones, pues en honor a la verdad, viene muy bien equipado. Quizás Toyota necesite un poco de tiempo para ajustar algunos de estos menoscabos en un modelo nuevo. El mercado de las SUV y Crossovers se mueve a alta velocidad, y “Crossover que se duerme, se lo lleva la corriente”.