La lucha por evitar la deportación de Rosa María, no ha terminado.

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Desde el viernes, la niña indocumentada con parálisis cerebral, Rosa María Hernández, se reunió con su familia tras pasar días bajo custodia de las autoridades migratorias en un centro de detención para menores inmigrantes en San Antonio, pero la menor de 10 años todavía no está a salvo de ser deportada de EEUU, el país en el que vive desde los tres meses de edad.

Priscila Martinez, coordinadora del Working Defense Action Fund, dijo en rueda de prensa que Rosa María, que fue liberada este viernes del centro de inmigrantes para menores donde estaba retenida por el ICE (siglas de la Agencia de Inmigración y Aduanas), aún tiene pendientes procesos migratorios.

La niña de 10 años quedó bajo la custodia de agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés) cuando iba acompañada de su prima (ciudadana estadounidense) camino al hospital Driscoll de Corpus Christi, Texas, para ser operada por piedras en la vesícula el pasado 24 de octubre.

Al pasar por el puerto de revisión de la patrulla fronteriza en la Autopista 59 en Laredo, los agentes les solicitaron documentación y al ver que Rosa María no es residente legal de EEUU, les informaron que luego de ser intervenida sería procesada.
La prima de la pequeña relató que los agentes le dieron dos opciones: podía regresar a Rosa María voluntariamente a México o si no, enviarían a la niña a un centro de detención para menores donde tendría que permanecer por semanas.

Mientras estuvo en el hospital Rosa María estuvo custodiada por agentes de la patrulla fronteriza y una vez que la dieron de alta fue llevada al centro de detención de menores donde estuvo hasta este viernes, cuando fue liberada y trasladada a Laredo, donde vive su madre, también indocumentada.

En la conferencia de prensa ofrecida por representantes legales de la niña la tarde de este sábado en Laredo, el congresista por Texas Joaquín Castro se refirió a lo mal que lo pasó la niña enferma durante el tiempo que estuvo detenida, pues solo se le permitió estar en contacto con su madre via FaceTime, y lo comparó con el hecho de que algunos criminales acusados de homicidio tienen permitidas visitas de su familia.
Castro resaltó que ella no es una delincuente ni una amenaza para la sociedad y agradeció a la gente, a los abogados y a las instituciones que alzaron la voz y consiguieron darle al asunto prominencia nacional.

En el acto también se expresaron a favor de resistir este tipo de acciones que calificaron de “insensibles” el congresista Lloyd Doggett y diversos representantes de organizaciones civiles pro migrantes.