Trump rompe las reglas: pide la pena de muerte para el presunto atacante de Nueva York

En una serie de tuits, el mandatario se adelantó a la decisión de la corte de Nueva York que decide el destino de Sayfullo Habibullaevich Saipov. Primero dijo que lo mandaría a Guantánamo y luego, que debería ser condenado a la pena de muerte.

Donald Trump e adelantó a la decisión que debe tomar una corte federal sobre Sayfullo Habibullaevich Saipov, el sospechoso del ataque en Nueva York. El presidente ya había pedido que lo enviaran a Guantánamo, pero la madrugada del jueves avanzó drásticamente en sus aspiraciones y, ahora, pidió para el presunto atacante la pena de muerte.
“El terrorista de Nueva York se mostró feliz cuando pidió que se colgara una bandera de ISIS en su habitación de hospital. Él mató a 8 personas, hirió gravemente a 12. Debe recibir la pena de muerte”, escribió en su cuenta de Twitter con la última frase en mayúsculas.

El jueves por la mañana volvió en otro tuit sobre el tema. “Me encantaría enviar al terrorista de Nueva York a Guantánamo, pero estadísticamente ese proceso sería mucho más largo que ir a través del sistema federal (…) Se debe mover más rápido (el proceso). Pena de muerte”, pidió.

Ambos mensajes rompen la tradición legal de que las autoridades del gobierno eviten hacer comentarios que puedan desautorizar y complicar un proceso judicial en curso, sobre todo si es un presidente quien pide la pena de muerte. Hasta el momento, Saipov solo ha sido presentado ante una corte, donde fue acusado de dar apoyo material y recursos a la organización terrorista Estado Islámico (ISIS). Su enjuiciamiento apenas comienza luego de que el martes fuera detenido por la Policía de Nueva York señalado como responsable de arrollar y matar a ocho personas en una ciclovía de Manhattan.

La fiscalía federal del Distrito Este de Nueva York presentó la acusación el miércoles. En ella explica que Saipov había alquilado una camioneta hace una semana y media, presuntamente para practicar la forma en la que realizaría el ataque. El sospechoso admitió haberse estado preparando desde hace un año, dijo que se inspiró en videos de ISIS en redes sociales y haber actuado en apoyo a la organización terrorista. Hasta aquí va el caso y la investigación continúa.

No ha sido solo a través de la red social que el presidente ha opinado sobre el caso. También lo hizo en una breve alocución en la Casa Blanca durante un gabinete de ministros. Allí pidió que Saipov fuera castigado “rápido” y en forma determinante, y catalogó al sistema de justicia estadounidense como un “hazmerreír”, una “broma”, por su debilidad para aplicar justicia contra los terroristas. “Estarán años en la corte. Y al final, quién sabe qué pasará (…) Necesitamos una justicia más rápida y estricta de la que tenemos ahora”, recriminó.

Aunque en el pasado algunos presidentes han hecho comentarios que fueron considerados inapropiados ante procesos judiciales de alto perfil en marcha, la vehemencia con la que suele hablar Trump le añade gravedad al gesto. Tradicionalmente los equipos de defensa suelen presentar opiniones del presidente como evidencia de que sus clientes no podrán tener un juicio justo.

En el caso del sargento Bowe Bergdahal, quien está siendo procesado por desertar de su puesto durante operaciones en Afganistán, el juez que lleva su causa ya aclaró que los comentarios que hiciera el entonces candidato presidencial en 2015, Donald Trump, pueden tener el efecto de reducir la dureza de su sentencia.
En la campaña, el republicano recordó que en otros tiempos a los traidores se les llevaba a un pelotón de fusilamiento, lo que se interpretó como que estaba a favor de la pena de muerte para el militar, quien desertó en 2009 y estuvo en manos del Talibán hasta 2015 cuando fue canjeado.

Al ser consultado sobre su evaluación del juicio del sargento en octubre, Trump reconoció que no debía hablar del tema, pero apuntó que “la gente ha escuchado mis comentarios en el pasado”, con lo que sugirió que mantiene su opinión, ahora como presidente.
En el caso del sistema de justicia militar, las palabras del Comandante en Jefe tienen un peso adicional, porque los que trabajan en el sistema son técnicamente sus subordinados y, por tanto, se considera que puede ejercer una “influencia ilegal de comando”.
“Yo consideraré los comentarios del presidente como evidencia mitigante cuando llegue a la sentencia apropiada”, dijo el coronel Jeffery Nance durante una de las audiencias en la corte militar que procesa al desertor.

Así que en el caso de Bergdahal, quien ya ha reconocido ser culpable de deserción y espera una sentencia, Trump con sus palabras puede haberle garantizado una condena menor de la que le habría tocado si el presidente se hubiera quedado callado.